Algunos comentarios:
Reclamar la Identidad Femenina,
un reequilibrio también para el mundo
“The Light of Life tiene una naturaleza gentil, una cualidad femenina. Ésta se hace disponible a la humanidad trayendo equilibrio al mundo, donde desde hace mucho tiempo predomina una fuerza de cualidad “masculina”, produciendo un desequilibrio con efectos de naturaleza conflictiva que genera violencia y dureza. Esto no está referido a la particular dimensión “hombre-mujer”, sino a la naturaleza cualitativa de fuerzas opuestas que influyen a todos los seres vivientes”.
Howard Y. Lee.
¿Cual es la verdadera esencia del universo femenino?. Ocultada tras tantísimas imágenes y roles, adoptados o impuestos, está la cualidad de una energía potente, casi nunca completamente expresada. Este seminario ofrece a las mujeres un nuevo y revolucionario método para reencontrar la propia identidad femenina, volverse a centrar en sí mismas y potenciar la propia energía.
A lo largo de la historia el desarrollo de la sociedad patriarcal ha inhibido y reprimido a menudo a las mujeres en una posición de inferioridad. Todavía hoy, la vida moderna continúa a generar un conflicto porque, aunque no confina a la mujer en un rol meramente pasivo, obliga a reiterar actitudes típicamente masculinas para poder emerger en cualquier ámbito.
Lo que hoy se hace necesario es reequilibrar las dos fuerzas, masculina y femenina. Las mujeres pueden encontrar más fuerza y claridad, no emulando a los hombres o siendo dominadas, sino implementando y actuando en la vida diaria con sus energías más sutiles, que son más cohesivas con su propia naturaleza y la existencia. Cada mujer puede acceder a su propia sabiduría intuitiva y alcanzar una propia autorrealización sin renunciar a sí misma ni sucumbir a esquemas dogmáticos preconstituidos.
Howard Y. Lee es un revolucionario de nuestro tiempo: con su capacidad de ver desde lo alto y la habilidad de transmitir la energía de The Light of Life, enseña en este seminario cómo encontrar la propia fuerza interior sin competencia ni proclamas, sino a través de un profundo proceso de conocimiento interior, ayudando a quitar las viejas improntas energéticas y los bloqueos emocionales.
Recuperando una fuerte raigambre en sí mismas y su propia innata flexibilidad, las mujeres pueden moverse fluida y consistentemente entre todos los roles simultáneos que asumen en la sociedad, afrontando cualquier ámbito de la vida desde una posición de estabilidad emotiva y claridad, y expandiendo al mismo tiempo las propias posibilidades creativas y perceptivas.
Este proceso, además de restituir a las mujeres a sí mismas, da también una nueva posibilidad al mundo para renacer y equilibrarse: la vida se forma en el útero y las mujeres son las que nutren. Éstas tienen un rol y una responsabilidad importante: podrían cambiar el mundo “nutriendo” a sus hijos y a los hombres con una conciencia y una energía diferente.